Yo creo en la vida, en la vida de cada uno de los salvadoreños que tratan de ganarse cada dólar con el sudor de su frente. Que el mayor valor que se le debe de enseñar a los hijos de nuestra patria es el trabajo honrado. Creo que El Salvador es un país tan rico, rico en ganas, sonrisas, energía y valor. Que nuestro tamaño es desproporcionado con el coraje que cada uno de los Chepes, Chambas y Juanchos tienen cada día que se levantan a trabajar para darles de comer a sus hijos. Creo que somos de las personas más amables del mundo, y si no, tratamos de serlo. Creo que nuestros próceres querían que cada salvadoreño fuese libre de todo yugo u opresión, viniese este de afuera o de adentro.
Creo que la familia es la base de nuestra sociedad, pero creo que una familia solo existe cuando hay amor. Creo que la mujer salvadoreña es igual de fuerte que el hombre, y que los hombres somos dichosos por tener en ellas unas socias de vida. Creo que todo padre amoroso busca que sus hijos sean versiones mejoradas que ellos. Creo que los padres son una bendición de Dios, y nuestras virtudes son reflejos de las suyas, a pesar de sus errores.
Creo que mi religión es la católica, abrazo a todo cristiano, acepto a todo el que cree en algo, y respeto a quien no cree en nada.
Creo que el que trabaje más merece más, pero que todos merecemos una oportunidad para trabajar. Creo que con la bendición de recibir, existe la obligación de dar. Creo que el estado debe de pedirle más al que más tiene sin castigarlo. Que el rico debe de admirar la sencillez del pobre y el pobre buscar siempre superarse de manera honrada. Que el país no se puede gobernar con promesas absurdas e irrealistas, ni los políticos tratar a su gente como si fueran peones.
Ser funcionario público es un privilegio, y todos los días quien lo sea debe de recordarse que se lo debe todo a su patria.
Ser jefe de Estado es un trabajo difícil y complejo, no es cosa es para los que renuncien a sus estudios, es para los profesionales que tengan esa ilusión que mediante su profesión quieran cambiar su nación. Estudiar es para todos, cada quien debe de decidir hasta dónde quiere llegar, y las empresas deben de tener espacio para todos, incentivando a aquel que se eduque más. El gobierno debe de ofrecer educación gratis para todos, porque educando se previene la mayoría de los problemas que nos azotan.
El medio ambiente es nuestro legado al futuro, cada gota de agua que desperdiciamos es un litro que nuestros nietos no tendrán. Creo que lo más lindo de nuestro país son los paisajes verdes que aun conservamos, a pesar que nos esmeramos en destruirlos. Creo que muchos de nuestros desastres naturales no son castigos de Dios, son los efectos de maltratar a nuestra naturaleza. Que nuestros cerros y volcanes deben de permanecer verdes, y que hay que respetar los cauces de los ríos, presentes y pasados.
Creo que la salud debe de ser prioritaria, primero para nosotros, comiendo bien y haciendo ejercicio, luego para el Estado, cuidando a quien realmente lo necesite.
Creo que los subsidios menoscaban al país, cuando no son bien localizados y hechos a conciencia
Creo que al pobre se le debe de ayudar no regalar, incentivar no sostener, dignificar no minimizar.
Creo que somos salvadoreños, pero mejor aun, somos centroamericanos, porque lo que nos divide entre nuestras naciones es más pequeño que lo que nos une.
Cada uno de nosotros debemos de buscar la unión centroamericana, no solamente porque sea una opción comercial, si no porque es nuestra naturaleza reencontrarnos en una sola patria con nuestros hermanos y porque nuestro camino para salir de la pobreza pasa por botar cualquier nacionalismo mezquino y paupérrimo que afecte a nuestros pueblos centroamericanos.
Creo que hay villanos, pobres y ricos.
Creo que hay héroes pobres y ricos.
Creo que es pobre no solo al que le falta el dinero, si no al que le falta corazón en lo que hace.
Creo que es rico el que tiene mucho en su corazón que dar.
Creo que soy salvadoreño…
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