viernes, 2 de marzo de 2012

Creo...

Yo creo en la vida, en la vida de cada uno de los salvadoreños que tratan de ganarse cada dólar con el sudor de su frente.  Que el mayor valor que se le debe de enseñar a los hijos de nuestra patria es el trabajo honrado. Creo que El Salvador es un país tan rico, rico en ganas, sonrisas, energía y valor.  Que nuestro tamaño es desproporcionado con el coraje que cada uno de los Chepes, Chambas y Juanchos tienen cada día que se levantan a trabajar para darles de comer a sus hijos. Creo que somos de las personas más amables del mundo, y si no, tratamos de serlo. Creo que nuestros próceres querían que cada salvadoreño fuese libre de todo yugo u opresión, viniese este de afuera o de adentro.
Creo que la familia es la base de nuestra sociedad, pero creo que una familia solo existe cuando hay amor.  Creo que la mujer salvadoreña es igual de fuerte que el hombre, y que los hombres somos dichosos por tener en ellas unas socias de vida. Creo que todo padre amoroso busca que sus hijos sean versiones mejoradas que ellos. Creo que los padres son una bendición de Dios, y nuestras virtudes son reflejos de las suyas, a pesar de sus errores.  
Creo que mi religión es la católica, abrazo a todo cristiano, acepto a todo el que cree en algo, y respeto a quien no cree en nada.
Creo que el que trabaje más merece más, pero que todos merecemos una oportunidad para trabajar. Creo que con la bendición de recibir, existe la obligación de dar. Creo que el estado debe de pedirle más al que más tiene sin castigarlo. Que el rico debe de admirar la sencillez del pobre y el pobre buscar siempre superarse de manera honrada. Que el país no se puede gobernar con promesas absurdas e irrealistas, ni los políticos tratar a su gente como si fueran peones.
Ser funcionario público es un privilegio, y todos los días quien lo sea debe de recordarse que se lo debe todo a su patria.
Ser jefe de Estado  es un trabajo difícil y complejo, no es cosa es para los que renuncien a sus estudios, es para los profesionales que tengan esa ilusión que mediante su profesión quieran cambiar su nación. Estudiar es para todos, cada quien debe de decidir hasta dónde quiere llegar, y las empresas deben de tener espacio para todos, incentivando a aquel que se eduque más. El gobierno debe de ofrecer educación gratis para todos, porque educando se previene la mayoría de los problemas que nos azotan.
El medio ambiente es nuestro legado al futuro, cada gota de agua que desperdiciamos es un litro que nuestros nietos no tendrán. Creo que lo más lindo de nuestro país son los paisajes verdes que aun conservamos, a pesar que nos esmeramos en destruirlos. Creo que muchos de nuestros desastres naturales no son castigos de Dios, son los efectos de maltratar a nuestra naturaleza. Que nuestros cerros y volcanes deben de permanecer verdes, y que hay que respetar los cauces de los ríos, presentes y pasados.
Creo que la salud debe de ser prioritaria, primero para nosotros, comiendo bien y haciendo ejercicio, luego para el Estado, cuidando a quien realmente lo necesite.
Creo que los subsidios menoscaban al país, cuando no son bien localizados y hechos a conciencia
Creo que al pobre se le debe de ayudar no regalar, incentivar no sostener, dignificar no minimizar.
Creo que somos salvadoreños, pero mejor aun, somos centroamericanos, porque lo que nos divide entre nuestras naciones es más pequeño que lo que nos une.
 Cada uno de nosotros debemos de buscar la unión centroamericana, no solamente porque sea una opción comercial, si no porque es nuestra naturaleza reencontrarnos en una sola patria con nuestros hermanos y porque nuestro camino para salir de la pobreza pasa por botar cualquier nacionalismo mezquino y paupérrimo que afecte a nuestros pueblos centroamericanos.
Creo que hay villanos, pobres y ricos.
Creo que hay héroes pobres y ricos.
Creo que es pobre no solo al que le falta el dinero, si no al que le falta corazón en lo que hace.
Creo que es rico el que tiene mucho en su corazón que dar.
Creo que soy salvadoreño…

jueves, 25 de noviembre de 2010

La Mala Educación

Hace unas semanas vi mi primer Monet, en el Museo de Bellas Artes de la Ciudad de Buenos Aires. Al ver varios de sus cuadros impresionistas, me doy cuenta que nuestro pequeño país, es muy similar a la pintura que vi, ya que hasta que te alejas un poco, podes observar de mejor manera que nos pasa. Últimamente he contemplado el problema de la educación en El Salvador, entre otros, y he concluido que no tenemos ni la menor idea de lo que queremos llegar con ella en nuestro país. Nuestro sistema educativo se transformó de ser una carga económica durante los gobiernos de derecha a una bandera política en los gobiernos de izquierda, y es sostenido por una generación de jóvenes que contemplan la vida y la problemática nacional con apatía cívica para exigirle a nuestras autoridades mejoras.

1)   Gastar en educación.

Durante los veinte años de gobierno de derecha, se hicieron avances importantes en nuestro sistema educativo. El solo hecho de tener un examen estandarizado que de alguna manera busque datos acerca de los niveles académicos en diferentes colegios ya nos dio una importante herramienta para hacerle frente a los retos existentes. Pero en mi opinión, decisiones tales como quitar el último año de bachillerato y no mejorar las condiciones salariales de los maestros fueron grandes fallas en la política educacional. Existen ciertas erogaciones del estado que deben de ser vistas como “inversiones” publicas, tales como la infraestructura y mas evidentemente la educación. El valor futuro de cada dólar (bien) invertido hoy en la educación, nos traerá mejores substanciales en la calidad de vida de cada uno de los salvadoreños.

La decisión de quitarle un año al bachillerato todavía repercute en el nivel académico de muchos estudiantes aunque tengan el privilegio de ir a un colegio privado. Fue una gran decepción cuando escuche en un autobús colectivo acá en Buenos Aires a una joven salvadoreña hablar sobre su país a un grupo de sudamericanos, en donde la guerra civil fue una “pelea donde hace un montón de tiempo, los de ARENA y el FRENTE se dieron duro para tener el poder”. La falta de profundidad y convicción de sus comentarios (por no decir otra cosa) realmente me entristecieron, ya que es de admirar como jóvenes de tan solo 18  o 19 años Colombianos, Venezolanos o Peruanos, con a veces mejor uso del castellano, conocen más de ese tema que lo que nuestros estudiantes “elites” lo hacen. Ese año más de colegio le quito mucha madurez académica a los jóvenes ya que los 17 o 18 años son una edad crítica y quien sabe cuántos mareros hubieran dejado de serlo si se hubiesen mantenido ese último año estudiando. Había necesidad de mano de obra barata, de maquilar bachilleres, de gastar menos en profesores.  


2)      La bandera de la educación.

Cuando la izquierda toma el poder en el año 2009, como una de las primeras medidas anuncian uniformes gratis para estudiantes de escuelas públicas. ¿Quién soy yo para negarle un uniforme a un muchacho con 2 mudadas y un par de zapatos? Pero me pregunto además, ¿cuántos profesores se dejaron de contratar por ese (y ahí si…) gasto? ¿No sería más beneficioso ampliar programas de nutrición en las aulas, para que nuestros niños tengan algo de comer cuando se sienten en su pupitre? ¿O mejorar la infraestructura de un sinfín de escuelas que lo necesitan? Es como si el gobierno hubiese visto a un hombre enfermo y le hubiera puesto una bata nueva y le hubiera dado un una menta para el mal aliento; medidas que solo aparentan ser positivas y no arreglan ningún problema de fondo.
Cuentan que una de las grandes hazañas que la revolución cubana emprendió fue la educación de los millones de ciudadanos que vivían en analfabetismo. Brigadas enteras de profesores, con una mochila, libros y lápices le hicieron guerrilla a la ignorancia, por supuesto, inculcando los valores políticos que el régimen requería. Me hubiera gustado ver “brigadas” educativas, que enseñaran a los jóvenes en los lugares más remotos, nuestros símbolos patrios, los 14 departamentos y sus cabeceras, de nuestra historia, nuestras ciudades, ríos y lagos. Debo de admitir que la estrategia cubana fue muy efectiva y si se reemplazara a Lenin por Alberto Masferrer, Das Kapital por el Algebra de Baldor, quizás le demos a nuestros jóvenes la oportunidad de que ellos hagan sus propios argumentos en vez de incrustárselos de manera forzada en sus mentes.

3)      Recambio generacional

La apatía generacional es alarmante en El Salvador. Muchachos educados en escuelas bilingües, en donde se espera que el alto precio de las mismas se compense por la formación de líderes, emprendedores e intelectuales fallan por mucho en ese objetivo. Ahora, que nuestro país está inmerso en el caos, en la desesperación, muchos de nuestros jóvenes callan, velan por solamente sus intereses y desperdician una oportunidad dorada para reivindicarse. Realmente es alarmante como no se escuchan voces de protesta desde nuestra juventud “mejor preparada”. En todo el mundo, ser estudiante y joven es sinónimo de idealismo, de protesta, de cambio social. Es necesario que las “organizaciones estudiantiles” dejen de ser focos de violencia como en nuestra Universidad Nacional y se vuelvan fuentes de ideales, patriotismo, cuna de líderes y en general ejemplo para todos.

Nuestra educación debe dejar de ser un carro sin flecha y llantas lisas, en donde mucho del esfuerzo hecho cae en el mal uso de recursos y pérdida de tiempo. Los que todavía estamos jóvenes debemos de empujar a los que recién dejaron su niñez al activismo cívico, y no hay área que nos debería de interesar más que la educación. Sin más color que el azul y el blanco y sin más insignia que nuestro escudo. Con suerte, ganamos mejores profesionales, políticos y trabajadores, y por lo menos cuando en el 2021 Fulanit@ de Tal, nacid@ en el 2001, salga de su país, no diga que la dolarización se hizo porque Colon era un dictador y hoy vivimos en democracia….